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COLUMNISTA: Toño Romero
Don Alfonso, todo
un Senior
Escrito por:
Toño
Romero C.

Desde que empecé a
saber de Millonarios, me encontraba con frecuencia con la imagen de un
hombre respetable, vestido de paño, directo al hablar y dueño de un gran
prestigio, inclusive en la FIFA. Todos le decían Don Alfonso, y siempre
que leí algo de él, las noticias daban fe de que había traído a los
mejores jugadores de los que Colombia tenga noticia. Por él, el país
vivió la época de El Dorado.
Don Alfonso fue
fundador e hizo grande a Millonarios, pues gestionó la venida de
jugadores de la talla de Adolfo Pedernera. La presentación del
futbolista se hizo en el estadio Alfonso López. Sobra decir que al
estadio no le cabía una aguja. Traer al jugador costaba alrededor de
5.000 pesos, y ese día la taquilla sobrepasó los límites: llegó a los 35
mil. Corría el año 49, uno después de iniciado el campeonato
profesional. El 26 de junio, Pedernera debutó frente al Deportes Caldas.
Millos obtuvo un contundente 3-0, Pedernera no anotó, pero los elogios
por su juego fueron inocultables. “Un fenómeno, un artista, un maestro
del pase, la muestra de la inteligencia”, fueron los calificativos de la
prensa.
Unos meses más
tarde, Don Alfonso traería a Di Stéfano y a Néstor Raúl Rossi. Los dos
debutaron el 14 de agosto en la goleada 5-0 al Deportivo Barranquilla,
con dos goles de Di Stéfano y tres de Pedro Cabillón.
Él era un hombre
de luces largas. Siempre veía más allá. Esta natural habilidad le fue
reconocida internacionalmente. Don Alfonso ha sido el único dirigente
colombiano que ha tenido asiento como miembro activo de la FIFA de 1970
a 1982 y además es miembro de honor del Real Madrid.
Un día se le
ocurrió que Colombia podría ser sede del Mundial de Fútbol en 1986. En
la FIFA, conocedores de su prestigio como dirigente, le dieron el sí en
1974. Pero en Colombia, cada uno de los presidentes de la República fue
aplazando el tema y dándole largas. En 1982, Estados Unidos, Brasil y
México notaron las dudas que dejaba Colombia, y comenzó una febril
carrera para despojarla de la sede. Una vez acabado el Mundial de
España, e el 82, la FIFA hizo a Colombia unas exigencias inalcanzables y
el Gobierno del presidente Belisario Betancur desistió de organizarlo.
Aún recuerdo el
rostro de frustración de Don Alfonso, que se sintió traicionado por un
país que no quiso ver más lejos y que le temió al reto de organizar un
certamen de esta naturaleza.
Su historia
siempre me atrajo. De verlo en los periódicos y en la televisión, pasé a
convivir con él cada domingo de sus últimos 25 años. Religiosamente, en
cada descanso de un partido de Millonarios en El Campín, comentábamos
las incidencias del juego. Para él, especialmente en Millonarios, todo
tiempo pasado había sido mejor. Más de una vez lo vi soltar un lamento
por las erradas gestiones de las últimas administraciones.
Pero lo que más me
impresionaba era su memoria fotográfica a los 92 años, recordando cada
jugada, cada detalle, cada mañana o tarde en que su Millonarios, su
ballet azul, daba una verdadera cátedra de fútbol.
He sido un cazador
de fotos con la gente más famosa del mundo. Un mes antes de su muerte,
revisé en mi archivo y noté su ausencia. Millonarios organizó un acto
para el lanzamiento de su nuevo estadio. Don Alfonso no podía faltar a
semejante acto. Rafael Rodríguez, uno de mis reporteros gráficos
preferidos, tomó la foto que me faltaba (Ver foto).
Fue la última vez
que conversamos. Lo noté optimista por el proyecto del nuevo estadio.
Días después, don Alfonso, el más grande directivo de todos los tiempos,
se fue. No alcanzó a ir a Nananancy, que más que mi casa es “La Casa de
los hinchas de Millonarios”. Pero aún quedan en mi memoria ese minuto de
silencio en El Campín, en medio de los cánticos y del sincero homenaje
de los Comandos Azules. No voy a olvidar ese grito sentido de “Fundador,
bravo, fundador” para Don Alfonso, todo un Senior.
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